Esta festividad, que conjuga lo religioso con lo cultural, es un claro reflejo de la generosidad y el profundo sentido de comunidad que define a Oaxaca.
En el «Día de la Samaritana», el centro de Tlaxiaco se viste de puestos con colores vibrantes, adornados con flores y papel picado, que de manera gratuita ofrecen refrescantes aguas frescas y nieves a quienes se acercan. Los sabores, son variados y auténticos que evocan la rica herencia gastronómica de nuestra Ciudad.
Más que una simple celebración, esta tradición, que ha atravesado generaciones, sigue siendo un recordatorio vivo de la importancia de la solidaridad y de mantener vivas las costumbres que nos unen.





