Con orgullo, Tlaxiaco compartió en el escenario los sones y jarabes que nos dan identidad, llevando el legado de nuestras raíces y el talento de nuestra gente al cierre de la máxima fiesta de las y los oaxaqueños.
¡Gracias a todas y todos los bailarines y músicos que hicieron posible esta inolvidable participación!





